Lanzamiento de SmartUNO
Anticipando una cuarta revolución industrial
Por @chuycepeda
onesmart.city

Lanzamiento de SmartUNO

Anticipando una cuarta revolución industrial



Te crea una conciencia global instantánea, una orientación al ser humano, un sentimiento intenso de insatisfacción con el estado del mundo, y un efecto compulsivo por hacer algo al respecto
- Edgar Mitchell, astronauta del Apolo 14

Tal y como Edgar Mitchell describiera la sensación de ver a nuestro planeta desde el espacio, siendo mexicano me sentí identificado al visitar la ciudad de Dalian, China, el pasado Septiembre. Viví en ese momento una especie de euforia de interconexión, sobre todo escuchando al fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, diciéndome junto a un grupo de talentosos amigos: “Es el talento, no el capital, el factor clave para ligar la innovación, la competitividad y el crecimiento de las ciudades en el siglo XXI”.

Me preguntaba ¿cómo sabremos ahora si una ciudad está en crecimiento y si es innovadora o competitiva? ¿hay que inventariar su talento? ¿y si este se va como usualmente pasa en los mercados emergentes? Al borde de comenzar una cuarta revolución industrial en donde el mundo físico y el ciberespacio demandan por una convergencia como nunca antes, me sentí motivado a reflexionar.

En concepto, una ciudad inteligente es aquella que logra mejorar la calidad de vida mediante la implementación de tecnologías para incrementar la eficiencia de los servicios y satisfacer las necesidades de los residentes - esta es la meta de una Smart City.

Entonces, por un lado encuentro a los que antes fueran gobiernos ineficientes y desinteresados en satisfacer las necesidades de sus residentes, hoy difícilmente pueden continuar con esas prácticas dadas las múltiples vías de información que el internet provee y el empoderamiento social que ha generado. Gracias a esto existen nuevas razones para ser optimistas pues son las nuevas tecnologías las que proveen no solo poder a los ciudadanos sino también de posibilidades inéditas a los gobiernos para procurar el good governance.

Good governance desde su naturaleza más envolvente es el proceso para tomar decisiones en base a participación, legalidad, transparencia, responsabilidad, consenso, equidad, eficacia, eficiencia y sensibilidad.

Por otro lado, citando de nuevo a Klaus Schwab, nos encontramos al borde de una inminente revolución que habrá de transformar la manera en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos; demandando invariablemente por un proceso inclusivo, multidisciplinario e intercultural. Esta revolución se caracteriza por una fusión de tecnologías que van de lo físico a lo biológico y digital, permitiéndole evolucionar de una manera exponencial nunca antes vista. Transformando a su paso sistemas arraigados de producción, administración y sobre todo, gobernanza.

Para dos expertos en inteligencia artificial y robótica, quienes fundamos OneSmartCity, las posibilidades de conectividad de miles de millones de dispositivos móviles, con increíbles capacidades de procesamiento y almacenamiento, son una oportunidad imperdible de multiplicar el acceso al conocimiento y la creación de soluciones para retos sociales apremiantes. Ahora bien, aún en este potencial de mejorar la calidad de vida de forma global, existe una latente posibilidad por incrementar la desigualdad y tensión social.

Por ejemplo, en América Latina los gobiernos carecen de plataformas apropiadas para la inclusión y gestión de la relación con ciudadanos. Las herramientas tecnológicas son construidas de manera ajena a los procesos gubernamentales oficiales, enfocadas solamente en el ciudadano y organizaciones de la sociedad civil. Asimismo, las prácticas en de desarrollo en el sector público no son ágiles, ni estéticamente atractivas y tradicionalmente son anticuadas, rígidas, inaccesibles y difícilmente son escalables. A la par, los gobiernos latinoamericanos son quienes más se caracterizan por invertir cantidades de dinero significativas en medios tradicionales para recuperar la confianza.

Con Klaus Schwab en Dalian, China 2015.

Si de acuerdo con Klaus Schwab es la habilidad de adaptación por parte de los sistemas de gobierno y autoridades públicas lo que les permitirá sobrevivir ¿qué pasaría si ante la inminente redistribución y descentralización del poder, el sector público no está preparado? Sin duda, nace la mayor preocupación de esta cuarta revolución industrial: el efecto de desigualdad, la segmentación de salarios y el acceso a la participación activa en el proceso de co-producir y co-gobernar las ciudades. Este proceso de destrucción de un tejido social armónico causará inevitablemente un momento de conflicto creciente que pondrá a países enteros en total desventaja competitiva.

Así, para efectos preparativos de la cuarta revolución industrial y persiguiendo la meta de una ciudad inteligente, en OneSmartCity decidimos crear SmartUNO. Una plataforma digital de gobernanza inteligente que se caracteriza por tener un diseño centrado en la innovación cívica y el good governance. Hemos creado una herramienta con el atractivo enfocado al ciudadano, pero la flexibilidad de configuración para adaptarse a cualquier gobierno. Con esta tecnología buscamos equilibrar cualquier vestigio de desigualdad permitiendo la generación de una base de usuarios que deja una huella digital centralizada de participación a manera de diálogo, reportes y peticiones generados y curados por ellos mismos.

Con SmartUNO vemos la posibilidad enaltecer los principios humanos de sensibilidad, interconexión, colaboración y cooperación. A través de la administración y comunicación digital, abierta, directa y efectiva entre usuarios y gobiernos creemos en la optimización de recursos para la entrega eficiente de servicios y la detección oportuna no sólo de las necesidades de los residentes ¡si no de su talento! Imaginamos que las autoridades tendrán el poder de conocer a su ciudadanía, no como datos si no como personas. Todo esto construido sobre una infraestructura lista para la cuarta revolución industrial: basada en la nube, escalable, moderna, de clase mundial, sobre la columna vertebral de Google.

Hoy más que nunca sentimos que tenemos en nuestras manos la oportunidad de contribuir en nuestra responsabilidad por dar forma a un mejor futuro impulsando una conciencia moral, colectiva, global y de base tecnológica.

- Chuy Cepeda

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