Smart Cities
Humanizando el futuro tecnológico
Por @chuycepeda
onesmart.city

Smart Cities

Humanizando el futuro tecnológico



Hace unas semanas moderaba un panel para el Foro Económico Mundial en torno a la brecha generacional en el sector público. Se dice que las nuevas generaciones refieren constantemente una sensación de alejamiento, de falta de confianza y sobre todo de incapacidad del sector público para cumplir con las expectativas del futuro. En paralelo, se percibe un Estado obsoleto, temeroso y disfuncional sin el conocimiento del poder naturalmente transformador detrás de la tecnología y conectividad que hoy nos caracteriza. Así, ¿qué sucede cuando el 70% de la población activa vive en desconfianza y apatía, y el Estado pareciera continuar excluyendo de manera intencional? Si el compromiso es volvernos una ciudad y sociedad inteligentes, entonces es preciso recuperar la confianza y crear mecanismos claros de participación, es decir, es necesario encontrar el antídoto de esa apatía. Antes de continuar echa un vistazo al video de la plática de Dave Meslin, creador de 100 remedios para una democracia en descomposición.

Ahora bien, citando a Beth Noveck, definitivamente hemos llegado al momento en el que se requiere de 'una profunda nueva visión de la democracia participativa no arraigada en el acto de la votación insignificante ocasional o la serendipia del crowdsourcing sino en el conocimiento de las personas y know-how'. En otras palabras y como dijera un buen amigo, las redes sociales son insuficientes, contribuyen quizás a recuperar el sentido humano y la confianza, pero al costo de una estrategia difusa, desorganizada y engañosa. Por ende, aunque la tecnología sin duda puede permitir el comienzo de un proceso de innovación de afuera hacia adentro en el que la ciudadanía cuente con una voz en línea 24/7 y la innovación del sector público sea impulsada por ellos mismos; es imprescindible considerar los retos de manera inteligente. Entre ellos se encuentra el dar respuesta anticipada a las siguientes preguntas:

  • - ¿Cuál es el propósito y qué problemas resuelve?
  • - ¿Cómo diseñamos las herramientas de solución?
  • - ¿Qué incentivos hay para los ciudadanos?
  • - ¿Cómo se espera contribuya la ciudadanía?
  • - ¿Cómo se implementará en la organización?

Entendamos que el diseño de las Smart Cities del futuro radica elementalmente en la inclusión y el atraer al ciudadano a formar parte. No se trata de sensores y robots en todas partes, ese costo puede no estar al alcance hoy en día para muchos gobiernos, sino se trata del potencial de la innovación ciudadana con un mix de tecnología de punta. Hay que aprovechar la conectividad y el acceso a internet como un transformador de la manera en que la sociedad crea, produce y comparte información y conocimiento.

Una Smart City, aunque abarca temas de seguridad, energía, movilidad, infraestructura, salud y gobierno; se identifica por 3 sencillos pasos que parten de la gobernanza colaborativa:

(1) Adopción y generación de masa crítica en mecanismos de reporte digital,

(2) Gestión y administración de información para la entrega de servicios públicos y el gobierno eficaz, y

(3) La generación de inteligencia accionable mediante sistemas sofisticados de software que apoyen en la toma de decisiones.

En OneSmartCity justo trabajamos para resolver cómo podemos usar tecnología y crear las herramientas que sirvan de mecanismos claros y atractivos para cambiar la cultura de la participación y abrir la puerta de las instituciones hacia una colaboración y co-creación de su propio smart city. Cada vez más gobiernos comenzarán a innovar y co-producir con ciudadanos en plataformas digitales y nosotros buscamos empoderar esas formas de participación en línea enfocándonos en 4 tipos de colaboración:

  • Compartir o informar para incrementar la cercanía y los lazos de confianza.
  • Dialogar o consultar para crear un sentimiento de pertenencia y reconstruir interés.
  • Cooperar o recomendar para ser parte activa de la ciudad.
  • Co-producir para generar asociaciones que tiendan a resolver problemas complejos mediante sustitución (ciudadanos liberando al gobierno de algunas tareas) y suplemento (ciudadanos apoyando la toma de decisiones y creación de políticas públicas)

Sin duda la toma de decisiones públicas sería más legítima y efectiva si las instituciones supieran cómo usar la tecnología para apalancar el expertise ciudadano, abriendo incluso la puerta a la meritocracia profesional y al surgimiento de redes de expertos que no han logrado encontrar la manera clara de contribuir. Los ciudadanos son el mayor y mejor recurso de sus gobiernos y en la intención por modernizar hacia un smart city es preciso que los gobiernos aprendan a aprovecharlos en beneficio común.

Si bien el proceso puede ser lento y descubrir los incentivos puede ser todo un reto, las ventajas de humanizar, digitalizar y construir las ciudades inteligentes del futuro, juntos como una comunidad, son mucho más grandes que los pequeños baches en el camino. Ahora sí que como diría Benjamin Barber, teórico político, 'por encima de todo, lo que se necesita son autoridades y ciudadanos inteligentes, no ciudades inteligentes'.

- Chuy Cepeda

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