La ciudad como plataforma
Conectividad y poder de co-creación
Por @chuycepeda
onesmart.city

La ciudad como plataforma

Conectividad y poder de co-creación



The City as a Platform, David Bollier.

"El talento se encuentra naturalmente distribuido." - y en mi cabeza resonó de nuevo el ciudadano como el mayor y mejor recurso.

Con esa frase comienza el reporte "The City as a Platform” de David Bollier del The Aspen Institute, refiriendo a las ciudades como plataformas de 4 pilares enfocados en un futuro de gobernabilidad basado en la hábil recolección de información creada y curada por ciudadanos para crear nuevas posibilidades de comercio y vida en sociedad.

El reporte trata cómo las redes digitales están transformando la vida urbana y sobre todo, las formas de gobernar. Explica con muy buen detalle como hay 4 pilares sobre los que se construye la interacción fluida y sinérgica que promete un futuro nunca antes visto. Estos pilares son:

  • - Personas
  • - Tecnología
  • - Datos
  • - Infraestructura

A continuación les comparto mi digerido sobre realidades y retos en cada uno de los pilares.

Personas

En el primer pilar, tenemos que comprender que como seres humanos somos naturalmente movidos por un sentido de pertenencia. Esta orientación nos lleva por caminos usualmente jerárquicos en donde lo más común es tratar de complacer al líder o autoridad inmediata con tal de pertenecer y permanecer.

En el caso de los gobernantes, por ejemplo, los servidores públicos de nivel Secretaría típicamente se ven responsables de dar respuesta a su Alcalde, más allá de reconocer que su compromiso es con los ciudadanos. Sin embargo, con el alcance del internet en los dispositivos móviles, este pensamiento típico se vuelve más bien un arma de frustración ciudadana y daño a las percepción de un gobierno al servicio de la gente. Hoy es preciso que los servidores públicos interactúen y se enfoquen en la atención al ciudadano como personas.

Asimismo, la actualidad demanda por ‘darle espacios y mecanismos constructivos a los ciudadanos para que tomen un rol más representativo en la vida de su ciudad’ - como diría Steven Adler, estratega de comunicación de IBM. Hoy se busca que la conectividad permita que las personas que habitan las ciudades, sean gobierno o ciudadanía, puedan co-producir su entorno y gobernanza. No obstante, aquí viene un reto enorme:

¿Cómo hacemos que las personas encuentren atractiva la participación?
¿Cuáles son los incentivos correctos?

Una estrategia de atracción en creciente es el brindar insignias digitales que permitan la fácil identificación de habilidades y conocimiento obtenidos a través de la participación en línea, al mismo tiempo que generan una sensación de posicionamiento y competencia. Con SmartUNO, por ejemplo, brindamos un ‘score’ que permite recompensar la participación del ciudadano en la plataforma y su impacto por mejorar su ciudad. La idea de este puntaje es que sea tan flexible que cada ciudad pueda transformarlo en beneficio tangible como descuentos en impuestos o trámites, o incluso hasta en comercios locales. Sin embargo, la gama de posibilidades es tan extensa y multidisciplinaria que incluye iniciativas como por ejemplo:

  • Melbourne, Australia: promueven el arte en las calles para recuperar pertenencia y vitalidad en espacios urbanos.

  • Los Ángeles, EEUU: invitan a los ciudadanos a proveer fotografías históricas, geo-referenciadas para hacer un mapa colectivo de la ciudad.

  • Río de Janeiro, Brasil: 32 laboratorios de enseñanza sobre tecnologías digitales para ambientes municipales.

  • Bologna, Italia: crean reuniones presenciales con grupos ciudadanos para recoger ideas para el mejoramiento del espacio público.

  • Boston, EEUU: crean laminados con frases inspiradoras de autores locales para promover comunidad y pertenencia

Así, si algo hay que destacar de este primer pilar es que independientemente del rol, ciudadano o servidor público, somos habitantes de una ciudad que preferimos por un diálogo sencillo y natural. Y sobre todo que se adapte a las costumbres actuales como por ejemplo mediante el uso de la tecnología para redes sociales.

Entre más pronto comencemos a entender que las instituciones públicas no son más que la plataforma que permite que las cosas sucedan, entonces sabremos que es preciso ser parte y no sólo un espectador en la escalera de participación.

La escalera de participación.

Tecnología

Citando a Peter Hirshberg, consejero de City Innovate Foundation - “una ciudad conectada no es solo una red de comunicaciones y sensores. Es una visión de gobiernos municipales colaborando con ciudadanos en actos de co-creación.”. Hirshberg explica que el reto de la actualidad reside en responder a la pregunta:

¿Cómo podemos conectarnos y ser más inteligentes en conjunto?

Quizás aquí hay que dividir en dos importantes sectores: (1) el que tiene acceso a la tecnología para conectarse y (2) el que sabe aprovechar la conectividad. Han nacido interesantes controversias acerca de que ‘la ciudad como plataforma’ puede impulsar una ruptura cada vez más evidente hacia la inequidad, la desigualdad económica y una nueva perspectiva sobre las clases sociales: los que están ‘online’ y los que están ‘offline’.

Ilustración sobre la división digital.

Por ende, lo más importante en este segundo pilar es generar conciencia sobre la necesidad de enfocarnos en el acceso a internet y educar sobre las posibilidades que este tiene para catalizar un cambio en las estructuras de poder, riqueza y voz ciudadana.

Si estamos migrando hacia nuestras propias ciudades en sus versiones tecnológicas movidas por el flujo de información en línea, es necesario tener muy claro el potencial del ‘digital divide’ o división digital hacia el rezago cultural y económico y los riesgos divisorios de un tejido social en transformación.

Datos

Ante los preparativos necesarios para evitar el mencionado rezago, es preciso referir las oportunidades de innovación que tienen las instituciones públicas. Hoy en día es todavía común encontrar sitios de gobierno enalteciendo transparencia mediante decenas de miles de archivos en PDF con contenido completamente ilegible. Asimismo, la navegación y el atractivo visual en estos portales típicamente produce un sentimiento de frustración cuando se buscan datos particulares. Y ya no se diga las aplicaciones dirigidas hacia mecanismos de participación... aquí la gran pregunta es:

¿Cómo podemos crear nuevas instituciones públicas orientadas a la generación y el consumo de información proveniente de nuevos medios?

Si bien hoy lo más latente son las plataformas de datos abiertos como OpenData, el poder transformador y la distribución de responsabilidades mediante el uso y recolección de información va mucho más allá. Por ejemplo, enalteciendo la transparencia y el crowdsourcing, el potencial detrás de los datos recae en 4 importantes ejes (odimpact.org):

  • Mejora de gobiernos: principalmente por su efecto de transparencia para contrarrestrar la corrupción pero también por sus posibilidades de mejoramiento de servicios públicos y la mejor repartición del presupuesto.

  • Empoderamiento ciudadano: sirviendo como insumos para la toma de decisiones informada y como eje de movilización social para tomar el control y promover el cambio.

  • Nuevas oportunidades: mediante el impulso a la innovación abierta, los datos sirven a las organizaciones y ciudadanos para promover el crecimiento económico de una forma descentralizada apalancando así hasta la creación de empleos y nuevas industrias.

  • Resolución de problemas públicos: abriendo la posibilidad a nuevas formas de evaluación y gestión conjunta entre ciudadanos y autoridades, los datos tienen un rol cada vez más importante en la solución de problemas públicos gracias a intervenciones mucho más dirigidas y fundamentadas.

Así, aunque los portales de datos abiertos municipales son una fantástica opción para comenzar, el reto recae en incentivar a la conexión entre la información, los tomadores de decisiones y la ciudadanía. Un ejemplo digno de su propio blogpost es el caso de Boston y la implementación de “CityScore”, una iniciativa que busca combinar 24 fuentes de datos para crear un puntaje estandarizado inter-ciudades que permita entender y canalizar sencillamente la información a su audiencia.

Por otro lado, muy similar al apartado de reportes de SmartUNO, cada vez hay más plataformas de recolección de datos. Esto sucede en gran parte por las posibilidades de mapear muy sencillamente desde un smartphone y las redes sociales digitales, las necesidades apremiantes que tiene la ciudad.

De estos datos recopilados desde los ciudadanos también se puede generar mucho valor para identificar patrones de comportamiento, preferencias, tendencias y tensiones sociales; todo a una precisión y velocidad que sin duda pueden ser de importante ayuda para la planeación e intervención de ciudades.

Así, en este tercer pilar de una ciudad como plataforma lo más relevante está en saber balancear la apertura de datos oficiales y la captura de información mediante el crowdsourcing. Después de todo como lo pondría Steven Adler - “los gobiernos no tienen la cantidad de información que requieren; no saben cuántas transacciones suceden, como operan y cuántos son los negocios locales, porque unas colonias son mejores que otras”.

El reto está en incentivar la adopción de los mecanismos para la generación de información, la generación per se de mecanismos digitales que aprovechen de smartphones y redes sociales digitales y finalmente en conseguir las interacciones humanas y computacionales necesarias para generar el valor detrás de esos datos.

Infraestructura

El último pilar se refiere meramente a tener la preparación en la ciudad para facilitar la conectividad. Aunque se centra en antenas de comunicación celular y el acceso a internet por parte de la ciudadanía, esto puede ser tan barato y sencillo como promover comportamientos de “nudging” - acción de golpear suavemente con el codo las costillas de otra persona incentivando a hacer algo.

Un ejemplo por excelencia es lo que proveyera Antanas Mockus, ex-alcalde de Bogotá, como infraestructura para lograr el cambio comportamental que redujera en más del 50% las fatalidades en accidentes de tránsito en tan solo una década. Elementalmente brindó a los conductores en la ciudad cientos de miles de imágenes con un thumbs-up de un lado y un thumbs-down del otro, incentivando a mostrarlo a otros conductores en momentos de manejo apropiados o inapropiados.

Si esa sencilla ‘infraestructura’ empoderó al cambio comportamental, imaginemos ahora el poder que se tiene con una infraestructura tecnológica en que la rapidez de hacer viral un contenido digital no tiene precedentes. La capacidad de las infraestructuras actuales tiene el potencial de movilizar un sentimiento y hacerlo tan visible que sin duda puede ser efectivo para lograr el cambio.

Asimismo, es relevante entender que el potencial de la infraestructura es tan grande como la creatividad deslimite. Por ejemplo en Boston, hay gente disfrutando de bancas hechas de paneles solares en donde pueden recargar las baterías de sus dispositivos y continuar entonces proveyendo el pilar que facilite la conectividad y el flujo de información.

La ciudad como plataforma.

A groso modo, en este post he intentado digerir y destacar lo que me pareció más interesante del reporte de The City as a Platform” de David Bollier del The Aspen Institute en donde se destacan los 4 pilares que conforman a la ciudad como plataforma. Si pudiera resumir en los 5 puntos más destacables diría que:

  • (1) Vivimos un momento en que la tecnología puede facilitar el progreso y al mismo crecer la brecha entre clases sociales, la división digital.

  • (2) Nos encontramos en un inminente tiempo de aprovechamiento de los 4 pilares para desarrollar mejores sinergias en pro del interés público. Así, es preciso brindar interoperabilidad y estándares que permitan la integración de herramientas y de instituciones públicas hoy desacopladas.

  • (3) La apertura de información y mecanismos de generación de información demandan por el despliegue casi experimental que descubra el mejor incentivo para que no solo se trate de herramientas para la inclusión si no que provoque el cambio comportamental y el júbilo por participar.

  • (4) Es clave aprovechar el boom de las tecnologías digitales para crear espacios de co-aprendizaje y co-creación de soluciones en donde personas, no importa rol de funcionario público o ciudadano, comprendan el potencial de estos 4 pilares y aprendan a hacer uso de ellos.

  • (5) Quizás el mayor reto recae en el tiempo de adopción de cambio en gobierno, por lo que precisamos, como hicimos en OneSmart.City con Alcalde en Línea, de soluciones modulares y abiertas que permitan la implementación ‘fast-track’ y no soluciones que tomen años. Solo así confrontaremos de manera adecuada los retos no-tecnológicos si no culturales e institucionales.

Como ya lo he escrito antes, vivimos la responsabilidad por dar forma a un mejor futuro impulsando una conciencia moral, colectiva, global y de base tecnológica. La ciudad como plataforma es la metodología idónea para permitirnos esa co-creación de las ciudades inteligentes que deseamos en donde la inteligencia la proveemos nosotros sus habitantes.

- Chuy Cepeda

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